Me resultan muy conmovedores estos retratos pompier de gente con un especial magnetismo en sus facciones, como esta señorita. En tales momentos, el trabajo de encargo adquiere y supera a las más caprichosas afirmaciones de independencia artística (que, en no pocas ocasiones, son como el traje nuevo del Emperador, una puta mierda).
Me resultan muy conmovedores estos retratos pompier de gente con un especial magnetismo en sus facciones, como esta señorita. En tales momentos, el trabajo de encargo adquiere y supera a las más caprichosas afirmaciones de independencia artística (que, en no pocas ocasiones, son como el traje nuevo del Emperador, una puta mierda).
ResponderEliminarAmén.
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