4 de agosto de 2006

El gangsta rap de Nueva Inglaterra


La campaña de Smirnoff Tea Partay de su producto Raw Tea para el mercado estadounidense recurre a la viralidad, apoyándose en el vídeo anterior. Pijos de Nueva Inglaterra haciendo rap lumpen y callejero. Ingenioso. Además, cuenta con un microsite.

Microsite Smirnoff

Y aprendan el lema de la campaña: My tea in the parlour makes the ladies holla.

Vía: The Escape Blog

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All Along the Watchtower

Paul Weller - Studio 150

Paul Weller - All Along the Watchtower


Después de haber compuesto en los últimos 30 años un buen puñado de canciones memorables, John William Weller ya no tiene nada que demostrar. Y está relajado. Su (modélica) carrera en solitario es el reflejo de su interés en hacer las músicas que le gustan, como le gustan. Por eso, en 2004 se permite el lujo de encerrarse en un pequeño estudio para grabar un disco de versiones de temas que han marcado artística y sentimentalmente su trayectoria vital. El álbum se titula Studio 150, y de él he extraído esta revisión en tono de himno soul del clásico dylaniano.

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Y no me llame Shirley

Niño: Perdóname. pasaba por aquí y pensé que quizás querrías tomar un café.
Niña: ¡Oh! Es muy amable de tu parte, gracias.
Niño: ¿Leche?
Niña: No, gracias, lo tomo negro, como mis hombres.
Rex Kramer: ¿Sabes lo que se siente cuando caes en el barro y alguien te da una patada... en la cabeza... con una bota de hierro? Por supuesto que no lo sabes, nadie lo sabe. Eso nunca ocurre. Es una pregunta idiota, olvídala.
Azafata: ¿Le gustaría leer algo?
Pasajera: ¿Tiene algo ligero?
Azafata: ¿Qué tal este folleto, Famosas Leyendas de Deportes Judíos?
Capitán Oveur: ¿Habías estado antes en la cabina de un avión?
Joey: No señor, nunca había estado en un avión.
Capitán Oveur: ¿Has visto alguna vez a un hombre adulto desnudo?
Pasajera: ¿Nervioso?
Ted Striker: Sí.
Pasajera: ¿Es la primera vez?
Ted Striker: No, ya he estado nervioso muchas veces.
Doctor Rumack: Vaya a decirle al capitán que tenemos que aterrizar cuanto antes. Esta mujer debe ir a un hospital.
Azafata: ¿Un hospital? ¿Qué es?
Doctor Rumack: Es un gran edificio con pacientes, pero esto no es importante ahora mismo.

Aterriza como puedas ( Airplane! ) ( 1980; Paramount; David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker )


Cuando en el futuro se hable de la comedia en el cine de finales del siglo XX, este film servirá para entender la filosofía de una época. Con ella se inaugura un estilo enloquecido y libre de hacer humor, que desgraciadamente ha sido imitado y adulterado, incluso por sus propios creadores. La Factoría ZAZ no ha conseguido estar a la altura de este título nunca más, aunque se ha acercado en alguna ocasión.

Los diálogos más afilados y divertidos, esas famosas y fantásticas acciones en segundo plano, la forma irreverente de jugar con los tópicos y las convenciones. Esos personajes inolvidables. Y hasta un pivot de baloncesto. Aterriza... es y será un clásico.

Aterriza como puedas


Lecturas sugerentes

Aterriza como puedas

Aterriza como puedas

Aterriza como puedas


Sección de fumadores

Aterriza como puedas


Don de lenguas

Aterriza como puedas


Charlas estimulantes

Aterriza como puedas

Aterriza como puedas

Aterriza como puedas


¡Qué raro! Mi marido nunca toma una segunda taza

Aterriza como puedas


¿Hay un médico en la sala?

Aterriza como puedas


Informaciones relevantes

Aterriza como puedas


He elegido un mal día para dejar de fumar

Aterriza como puedas


El cigarrillo reglamentario

Aterriza como puedas


Nuestro héroe

Aterriza como puedas


el típico desnudo gratuito

Aterriza como puedas


El avezado jefe del tráfico aéreo

Aterriza como puedas


Que eligió un mal día para dejar de beber,

Aterriza como puedas


para dejar de tomar tranquilizantes,

Aterriza como puedas


y para dejar de esnifar pegamento

Aterriza como puedas


Una adúltera

Aterriza como puedas


¿Qué se cuece en el radar?

Aterriza como puedas


Una dramática rueda de prensa

Aterriza como puedas


Un salvavidas divertido

Aterriza como puedas

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2 de agosto de 2006

Alicia Grau

Alicia Grau Alicia Grau

Alicia Grau Alicia Grau

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1 de agosto de 2006

Torre giratoria

Torre giratoria en Dubai

La última noticia de arquitectura que nos llega de esa extravagancia del urbanismo extremo en que se ha convertido Dubai es este edificio de quince plantas, de las que las cinco últimas girarán 360 grados a la velocidad que decidan sus inquilinos. Cuatro plantas serán sendos áticos y en la cúspide una villa, con un ascensor exclusivo para automóviles y tres plazas de garaje. Un jeque saudí ya ha hecho una oferta por este lujosa villa.

La torre será erigida en la zona sur de Jumeirah. Las obras se iniciarán en el plazo de un mes y se espera finalizarlas en 2008. Si esta primera experiencia tiene éxito, se planea la construcción de más torres giratorias en la región.

Vía: Luxist

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All your base are belong to us. O algo

Gallardón Pastillón

Gallardón da a vuestras hijas pastillón post-coital.

Mi entorno. Hoy mismo.

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30 de julio de 2006

¿Has probado con esto?

Martin: Nick, lo he intentado todo: la Embajada, el Gobierno alemán, el Consulado. He hablado incluso con el embajador de las Naciones Unidas. Pero nada, mi mujer no alcanza el orgasmo.

( Top Secret! )


Top Secret!

Top Secret!

Top Secret!

El único, el mítico, el genuino Anal Intruder. Rechace imitaciones.

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28 de julio de 2006

El sexo vende

Publicidad para Playboy Brasil

1975/2006 . 31 años de Playboy en Brasil

Agencia| Neogama BBH Brasil. [vía]


Publicidad para Umbro

Agencia| Neogama BBH Brasil

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To Face the Truth

Pet Shop Boys - Behaviour

Pet Shop Boys - To Face the Truth


Pet Shop Boys han cometido tres gravísimos pecados: vender muchos discos, ignorar el rock y hacer música para la discoteca. El tipo de errores monstruosos que la intelligentsia no puede perdonar. Así, no tardó en etiquetarlos como un vulgar grupo de música discotequera, apto sólo para el lumpenproletariat.

Sus prejuicios les han impedido valorar la inteligente ironía de las letras, sus interesantes propuestas estéticas, sus vídeos que narran historias poco complacientes, y la solidez y coherencia de una de mejores trayectorias del pop contemporáneo.

Esos mismos prejuicios no les permiten disfrutar de maravillas como ésta, procedente del álbum de 1990 Behaviour.

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27 de julio de 2006

observador

observador

(Del lat. observātor, -ōris).

  1. Que observa. U. t. c. s.
  2. m. y f. Persona que es admitida en congresos, reuniones científicas, literarias, etc., sin ser miembro de pleno derecho.
  3. m. En los primeros tiempos de la aviación militar, tripulante de un vehículo aéreo, auxiliar de navegación y encargado de la exploración y reconocimiento.

Los cuatro observadores militares de la ONU, que murieron en la noche del martes durante los intensos bombardeos israelíes, habrían llamado hasta diez veces en el plazo de seis horas para hacer saber a las fuerzas atacantes que sus vidas corrían peligro al encontrarse en mitad de la línea de fuego. Según un informe preliminar de Naciones Unidas, en cada ocasión, un oficial israelí habría prometido un alto en la ofensiva en la que finalmente sucumbieron los cuatro miembros de UNIFIL, la fuerza de observadores desplegada de forma interina desde hace veintiocho años.

Vía: ABC

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Woodcabin

Saint Etienne - Good Humor

Saint Etienne - Woodcabin

La cantante Sarah Cracknell y los ex-periodistas musicales Bob Stanley y Pete Wiggs comenzaron a cocinar a principios de los 90 un ilustrado y festivo pop electrónico bailable bajo el nombre de Saint Etienne. Estudiosos y devoradores compulsivos de la tradición cultural pop, sus discos están repletos de referencias a ésta. En lo estético y en lo musical. También adoran las corrientes contemporáneas propias de la cultura de club. Del choque de ambos mundos surge el sonido Saint Etienne.

El tema que les presento hoy pertenece a su disco de 1998, Good Humor. Por cierto, que en la cubierta del disco hay unas notas de Douglas Coupland. Sí, ese Coupland.

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26 de julio de 2006

El cambio climático empezó ayer

Un fogonazo.

Una imagen.

Quiero follarme a una tía buena.

Suena el despertador.

Se desnuda y se mete en la ducha. El agua se desliza por su piel con la temperatura justa. Otra vez la imagen. Nota como se le endurecen los pezones. Su mano va al encuentro de su vagina con cierta premura.

Un vaso de leche de soja. Dos tostadas de pan de centeno.

Quiero follarme a una tía buena.

La evidencia empírica de estar casada con un macho alfa de su especie y de ser madre de dos crías hembra gemelas (que ella quería creer que también eran de su especie, aunque a veces lo dudaba) hacían que este pensamiento/imagen recurrente fuera algo inesperado. Aunque como la gente opinaba, y ella también, en esta vida todo era cuestión de perspectiva.

Recordó que varios libros de autoayuda sostenían que los cuarenta era una buena edad para empezar a olvidar ciertas convenciones sociales. Ella tenía 38. A lo mejor es que era un poco precoz. Ahora bien, el asunto no consistía en que alguien quisiera comerse su queso, sino que a ella, de un modo un tanto repentino, le apetecía probar quesos distintos. Cuestión de cabañas ganaderas diferentes.

Decenas de rubias californianas ultrasiliconadas frotaron sus tetas prodigiosas contra su pelvis camino del trabajo. Conducía un SUV lo suficientemente alto y lo suficientemente aparatoso para que llevarse frecuentemente la mano a la entrepierna no supusiera un riesgo para su merecida fama de dama de exquisita elegancia y gustos refinados.

En cuanto se sentó frente al ordenador, abrió el navegador y fue a Google. Era principios de agosto y en la oficina no quedaban ni los becarios. Bueno, estaba aquel chico nuevo que administraba la red local, pero no tenía ni el conocimiento, ni la motivación suficientes para ir más allá de aparentar que hacía algo en todo el día. Además, desde que había aprendido a usar los proxys gratuitos que hay en la Red se sentía segura y ágil, como aquella gacela que ya no teme al león porque sabe que hay otras gacelas más lentas que ella. Tecleó quiero follarme a una tía buena.

El primer resultado era una web de jacas rusas y demás subtipos eslavos, tan rubias como altas, y un tanto anoréxicas, que buscaban varones alfa occidentales para formar familias, o jugar al ajedrez. El segundo resultado era un blog especializado en arte renacentista. El tercero, el blog de un diletante que igual hablaba de vikingos, que de cineastas caboverdianos, o de grupos tibetanos que hacían surf-rock. El cuarto era una web pre-web 2.0 llena de frames, con imágenes de tías desnudas más vistas que el coño de Paris Hilton. El algoritmo de Google ya no es lo que era, pensó decepcionada, mientras cerraba el navegador y abría el Outlook para comprobar las dos cosas que tenía que hacer hoy.

Era mediodia. Estaba aburrida. Tenía hambre. No, tenía gula. Fue al piso de abajo y sacó de la infame máquina una bolsa del producto más alto en colesterol, toxinas y aditivos. Se sorprendió al ver a Berta. Pensaba que estaba ya de vacaciones con ese novio nuevo suyo en alguna isla diminuta de nombre impronunciable. Intercambiaron unos cuantas trivialidades, se rieron con un viejo chiste sobre penes y calibres y cada una volvió a su jaula habitual.

Cuando iba de camino a casa volvió a tener esas imágenes, que ella calificaría de erógenas delante de las amistades, pero que eran, definitivamente, guarras. Guarras, llamemos a las cosas por su nombre. En medio del carrusel de playmates de importación, se distinguió de repente el atractivo rostro y el cuerpazo de Berta. Sólo tenía un año menos que ella, pero parecía mucho más joven. No había parido, se cuidaba, y procuraba cambiar de novio (joven) muy a menudo, por lo que siempre estaba en plena forma. Berta está muy buena. La cabrona, añadió.

La casa estaba vacía y silenciosa. El macho alfa estaba rematando unas cuestiones de trabajo fuera de la ciudad para poder pasar el resto del mes de vacaciones. Las crías hembra estaban con los abuelos en el chalet de la sierra, que ni era un chalet, ni estaba en la sierra, pero diciendo eso se ahorraba un montón de explicaciones ulteriores. Se masturbó concienzuda y despaciosamente mientras se daba la preceptiva ducha del atardecer.

Antes de acostarse navegó un poco. Mientras cenaba, ya había consultado la carpeta del porno del ordenador de su marido, que solían ver los dos juntos en las aburridas tardes de domingo de invierno. Pero no era eso lo que ella buscaba. Predominaba el material de origen Playboy o Private, correctos, pero aburridos. Eran como El Corte Inglés, seguros, pero sin sorpresas. Visitó una web de tías tatuadas, un par de sitios sadomaso, con más cuero que nueces. Hasta se metió en un foro de post-adolescentes amantes del tuning y el fitness y posteó con el nick de Salida_69. Se acostó ante el peligro de acabar en un chat-java de maduritos interesantes.

La mañana siguiente le regaló la secuencia caliente del día anterior. Mientras desayunaba, empezó a sospechar que esto no se solucionaría con un buen par de polvos de su macho alfa. La perspectiva estaba variando, aún no sabía el rumbo final de ese cambio, pero lo que era evidente es que algo se estaba moviendo por ahi dentro.

Escribir 50 veces en una hoja Excel con un tipo Arial 30, negrita, color rojo cereza Quiero follarme a una tía buena no es algo que pase desapercibido en una oficina ni en el mes de agosto. Afortunadamente para ella, la que vio el mensaje inequívoco fue Berta. Sonrió ladinamente y dijo en un tono de voz alto y claro un firme yo también. Las dos mujeres se miraron de un modo que no dejaba demasiados resquicios a la duda. Berta, en un solo y hábil movimiento, recorrió el cuello de su amiga con la uña del dedo índice y desabrochó el primer botón de su blusa. Tardaron diez segundos en llegar al servicio de señoras y cinco en quitarse el sujetador.

Un par de gestiones rápidas en Internet y ya tenían vuelo con destino a Cerdeña esa misma tarde y una habitación en una villa junto al mar. Berta ocupaba un alto puesto directivo en la empresa. Suficientemente alto para justificar su ausencia días antes de las vacaciones oficiales de las dos. Berta estaba muy buena y además era muy operativa.

En un primer momento optó por avisar a su marido de las novedades surgidas con un simple SMS. Pero camino del aeropuerto pensó que esto no sería tan divertido como decírselo de viva voz. Así que le llamó y le informó del nuevo rumbo de los acontecimientos con brutal sinceridad. Él, como ella había previsto, no pasó de unos balbuceos ininteligibles y un par de monosílabos aún menos significativos. Antes de que empezara a rugir, que era la inevitable fase dos por la que pasa el macho alfa de la especie cuando recibe este tipo de noticias, le aclaró que no era algo personal contra él y que ni siquiera estaba segura de que fuera algo definitivo. Que de momento le apetecía tirarse a una tía buena repetidas veces. Nada más. Él sollozó un pocó y ella cortó la comunicación. Era sorprendente comprobar lo sentimental y poco amigo de los cambios que era el macho que le había tocado en suerte, se aventuró a pensar con cierto fastidio. Guardó el móvil en el bolso y besó en el cuello a Berta, gesto que no pasó desapercibido al sudoroso taxista que las llevaba al aeropuerto.

No le sorprendió en absoluto ver en la terminal a un buen número de mujeres de mediana edad, que emigraban en pareja a destinos irreprochablemente meridionales. The call of the wild, razonó, divertida.

La mañana era como la de un anuncio de desodorante. Unas viñas, ya cargadas con sus frutos casi maduros, no muy lejos del balcón. La cinta de un mar publicitaria y convincemente azul. Berta aún dormía. Para ser la primera vez que ambas se acostaban con una mujer, la noche había sido más que prometedora. Tanto que no dudaba en absoluto de que repetirían las operaciones antes y después de cada comida, como recomiendan todos los bromatólogos. Y no descartaba algunos durantes.

La temperatura era suave. El mar estaba en calma. Después de haber escuchado a todos los hombres del tiempo de las diversas cadenas televisivas repetir como un salmo obsesivo aquello de que este verano está siendo muy anómalo, recapacitó sobre el hecho de que quizás pronosticasen algo distinto. Que el tan anunciado cambio climático quizás empezase con sucesos como los que había experimentado ella estos últimos días. Que el deshielo había comenzado cuando unas mujeres habían decidido follarse a otras mujeres. No era más que una hipótesis muy provisional, pero ella ya había empezado a cumplir con su parte de la ecuación.

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