Septiembre de 1970. Se edita un álbum mítico, un viaje psicodélico y caliente al sur del Río Grande. Un trabajo para paladear muy despacio, para captar sus incontables matices, sus largos desarrollos instrumentales, sus engarces estilísticos. Por una vez, y sin que sirva de precedente, continente y contenido están a la misma (gran) altura.
Sweet Melinda The peasants call her the goddess of gloom She speaks good English And she invites you up into her room And you're so kind And careful not to go to her too soon And she takes your voice And leaves you howling at the moon
Dylan es eléctrico. Aunque la herejía se había iniciado hacía un tiempo, éste es el paso definitivo y sin retorno. El Apocalipsis.
Pasados más de cuarenta años, es un álbum (justamente) mítico. Y este tema, con esa cadencia de rock sureño y fronterizo, sigue sonando igual de fresco.
Si hay una música que se presta a versiones rockabilly y psychobilly aceleradas y energéticas es la de The Clash. Pues bien, el álbum-homenaje This Is Rockabilly Clash (2003) era una excelente oportunidad de demostrarlo. Desgraciadamente, ocasión perdida. El disco es flojo, con más entusiasmo que calidad, y con pocas sonoridades nuevas y excitantes añadidas a los viejos clásicos. Ahora bien, hay algunos temas que rescatar, como esta versión vaquera de la canción que no apareció en los títulos de crédito de una de las biblias del pop-punk-rock, realizada por los irlandeses The Sabrejets.
Sandinista! (1980) es un álbum (merecidamente) mítico. The Clash quieren hacer el típico trabajo personal y ambicioso que toda banda de éxito se plantea tarde o temprano. Jamaica, reggae, dub, pop, rock, música de baile, textos izquierdistas, proclamas incendiarias, experimentos sonoros... Cierto es que hay temas que no deberían haber aparecido, y que otros no llegan a los estándares de calidad habituales del grupo, pero, gramo a gramo era (y es) un proyecto necesario e imprescindible. El canto del cisne de un movimiento/sacudida que se inició en la Gran Bretaña de finales de los 70.
Érase una vez un gangster muy celoso que quería que su novia, una rubia tan neumática como carente de talento, se conviertiese en una estrella de la canción. Para ello contrata a un agente de prensa, famoso por su éxito con otras cantantes y por no relacionarse con sus representadas. Por no tocar el género, ya me entienden...
Claro, que no eran esta rubia...
The Girl Can't Help It es una comedia musical de 1956 ligera y divertida, concebida para que Mansfield luzca despampanante con modelos de última (y lujosa) moda entre número y número musical que, por cierto, son de buen rock'n'roll, protagonizados por artistas del calibre de Little Richard, Fats Domino, The Platters, Eddie Cochran, o Gene Vincent & the Blue Caps. Ewell aporta su solvencia y aplomo como actor cómico versátil y los demás, bueno, están por ahí. Por cierto, que Mansfield interpreta una balada, pero no con su voz, ya que se limita a hacer play-back.
Si la ven, ya saben, no esperen sutilezas. Eran tiempos políticamente incorrectos.
El 26 de noviembre de 1968 el grupo Cream da su concierto de despedida.
Este artículo señala bastantes ejemplos de productos perfectamente legales que empleaban sustancias psicotrópicas antes de la prohibición de éstas.
Chris Borgman es un profesional versátil que se mueve con comodidad en muy diversos registros, desde la fotografía más creativa a la más convencional.
Al hablar del cine de la India habitualmente se cae en el error de etiquetarlo como un todo y denominarlo genéricamente como Bollywood, cuando este término se circunscribe a los films producidos en Mumbai, existiendo, además, importantes focos de producción en otros lugares: el cine tamil, conocido como Kollywood, el bengalí, denominado Tollywood, el malayo, y el de Karnataka.